Por regla general, los relojes de cuarzo suelen ser los más habituales para uso diario. Su precio más asequible que uno mecánico se debe a que la fabricación de sus componentes se encuentra plenamente mecanizada, mientras que los mecánicos, requieren componentes finamente fabricados, ajustados y montados que precisan de la mano directa de un experto, lo que implica un sobrecoste en el precio final. Es por ello que los relojes de cuarzo son ideales para el día a día si lo único que queremos es conocer la hora y para aquellas personas que deciden tener un segundo reloj más sofisticado para ocasiones más especiales. Sin embargo, también existen relojes de cuarzo que son fabricados a mano y presentan un acabado que no tienen nada que envidiar a los demás.
¿Cómo funciona?
El reloj de cuarzo es un reloj electrónico caracterizado por tener en su interior una pequeña pieza de este mineral compuesto por dióxido de silicio. La función de dicho componente es la de generar los impulsos necesarios a intervalos regulares que permitirán la medición del tiempo. Eso sí, para que vibre el cristal del cuarzo laminado dentro del cilindro que lo protege, debe ser alimentado por un campo eléctrico que se genera gracias a una pila. El cuarzo regula y estabiliza la frecuencia de funcionamiento, indicando la hora.
La diminuta pila o batería (junto a nuevos sistemas que ahorran energía sirviéndose de una batería) es la que diferencia el método de funcionamiento del reloj de cuarzo de otros, como los automáticos y los mecánicos.
¿Cuál es su historia?
Los inicios del reloj de cuarzo se asientan en 1920, cuando Warren Marrison y J.W. Horton construyen el primero en los Bell Telephone Laboratories. Sin embargo, no será hasta 1967 cuando se desarrolla el primer reloj de cuarzo de pulsera en Suiza hasta que, dos años más tarde, Seiko lanza el Quartz-Astron 35SQ, el primero en el mercado, que sería vendido por 1250 dólares debido a su gran innovación y su fabricación en oro. La marca daba un paso más allá en la historia de la relojería, afirmando que «algún día, todos los relojes serán así».
Pronto los relojes de cuarzo contarán con pantallas digitales LCD que relegan a los clásicos de agujas a un segundo plano. La producción masiva en Asia a cargo de marcas como Casio hizo que poco a poco se añadieran nuevas funciones como alarmas, cronógrafos,…
La aparición de los Swatch en 1983 con un sencillo mecanismo en cuarzo renueva los relojes de agujas. De esta forma, hoy en día los relojes de cuarzo se han convertido en una opción cómoda y asequible de tener un buen reloj, ganando en precisión y facilidad de mantenimiento, mientras que los mecanismos tradicionales han quedado relegados a relojes más caros y destinados a los amantes de la relojería.
¿Cuál es su mantenimiento?
El mantenimiento de un reloj de cuarzo es bastante sencillo, pero debe ser realizado por manos expertas:
1. No dejar nunca una pila gastada dentro del reloj para evitar dañar sus componentes.
2. Cambiar de forma periódica las juntas y gomas de estanqueidad para evitar que le entre agua.
Algunos relojes de cuarzo que podemos encontrar en el catálogo de Relojes con Estilo son:



